Ponemos el corazón en lo que hacemos

«El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (Los Corintios).

El Amor es un concepto universal habitualmente asociado a la afinidad que sienten unas personas por otras y a los sentimientos de afecto y apego manifestados por las mismas. Desde la Filosofía, el Amor es apreciado como una virtud que personifica toda la bondad, afecto y compasión presentes en cada ser humano. En la práctica, suele manifestarse de distintas formas e intensidades, pero de un modo general, entre los occidentales suele ser interpretado como un sentimiento transformador, causa y consecuencia de una serie de actitudes y emociones extremadamente poderosas. Se le atribuye la función de catalizador de las relaciones interpersonales, lo que le otorga una importancia psicológica central.

Asimismo, la psicología humanista - que postula que el deseo de autorrealización es inherente a todas las personas - consagra el Amor como algo fundamental para que el individuo conquiste una autoestima saludable y logre satisfacer su deseo de autorrealización. Maslow, uno de sus principales exponentes, nos plantea que los seres humanos están condicionados por una jerarquía de necesidades que deben ser satisfechas antes de que sea posible alcanzar tal autorrealización o estado de armonía y de entendimiento concebido como la necesidad psicológica más elevada del ser humano.

Argumenta que únicamente a medida que las necesidades fisiológicas (alimentación, descanso, sexo, etc.) y de seguridad/protección (empleo, seguridad física, familia, propiedad, etc.) son satisfechas, es posible desarrollar otras necesidades más elevadas como la necesidad de aceptación social y de estima hacía uno mismo. Insiste en que en ambos casos el amor juega un papel imprescindible puesto que su ausencia es un impedimento que culminará en una baja autoestima y no le permitirá a la persona en cuestión avanzar.Por el contrario, alega que la persona que tiene satisfechas estas necesidades - confía en sí misma y se siente respetada por los demás –podrá seguir progresando hacia la necesidad de autorrealización, motivada por su anhelo de crecimiento personal.

Desde la Fundación Vida en Armonía nuestra intención y el objeto de nuestro trabajo es apoyar el progreso humano mediante programas y acciones sociales que empoderen a los seres humanos y les permita superar tales necesidades. En este sentido, apoyamos el enfoque humanista en cuanto a la necesidad de lograr una vida armónica para superar los distintos niveles de necesidades, inherentes a la vida misma.

Así pues, en la Fundación Vida en Armonía trabajamos con Amor y por Amor al prójimo.

Efectivamente creemos que el Amor debe ser el principio, el medio y el fin de cualquier actitud solidaria y por ello nuestras acciones van dirigidas a incrementar el bienestar social e individual del mayor número de personas. Trabajamos para que los individuos disfruten de iguales oportunidades y se desarrollaren como ciudadanos y sobre todo como seres humanos. Además, apostamos por el Amor al prójimo como un sentimiento presente en todas las esferas de actuación llevadas a cabo desde la Fundación.

En última instancia, pretendemos trabajar en beneficio del desarrollo integral de la sociedad apostando por esta energía tan vital e imprescindible denominada Amor.

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Puedes colaborar y participar en el cambio de múltiples formas para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. Desde la Fundación ponemos en marcha diferentes iniciativas solidarias con las que puedes cooperar.

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